Ox Witik

Dioses Gobernantes de Copán

En 1839, un arquitecto, fotógrafo, dibujante y explorador inglés llamado Frederick Catherwood, se sentó en la densa selva del valle de Copán y comenzó a plasmar en papel el espectáculo que tenía ante sus ojos. Con el correr de los días, agobiado por los mosquitos y el calor sofocante, Catherwood parecía estar a punto de perder la paciencia en su intento por registrar con meticulosidad, las estelas y altares frente a él.

Su compañero de exploración, el diplomático y escritor estadounidense, John Lloyd Stephens escribió en el diario de campo:

«Ahí estaba él, con los pies en el lodo, dibujando con guantes para protegerse de los mosquitos. Como lo temíamos, los diseños (de las estelas) eran tan intrincados como complejos; los personajes eran totalmente desconocidos e inexplicables. (Catherwood) tenía serios problemas para dibujarlos…».

Finalmente, el dibujante inglés lo logró. Y sus ilustraciones le dieron la vuelta al mundo en el libro de Stephens que se tituló: “Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan” publicado en 1841.

Ciento setenta y siete años después me he parado frente a la mismas estelas que dibujó Catherwood en Copán y he sentido la misma admiración y asombro que vivió el explorador inglés. Ciento setenta y siete años después de Catherwood (y con la misma fascinación), he tomado mi cámara para tratar de capturar el espíritu de una ciudad estado que alguna vez se llamó Ox Witik.

Arturo Sosa
2016-2018

Estela N.

Y llegó la catástrofe.

Cuando menos se esperaba y justo en la cúspide del apogeo de la ciudad.

En abril del año 738 d.C., el famoso gobernante Waxaklajuun Ub´aah K´awiil, más conocido ahora por el nombre popular de 18 Conejo, fue capturado por el gobernante de la ciudad vasalla de Quiriguá, ubicada en las cercanías del río Motagua. Seis días después de su captura fue decapitado. 

Para Copán fue un golpe mortal; psicológica, política y económicamente. Con este trágico evento, la ciudad perdió su prestigio y sus ingresos sobre las rutas comerciales que la mantenían solvente y poderosa. Muy posiblemente, Copán pasó a ser vasalla de Quiriguá.

El siguiente gobernante de Copán ascendió al poder 39 días después de la muerte de 18 Conejo, pero su reinado duró apenas 11 años. Poco se sabe de él y ningún monumento se construyó durante su mandato. 

Sin embargo, quien lo siguió, K´ak Yipyaj Chan K´awiil (Humo Concha), el decimoquinto, presentó otra cara: fue el precursor de un plan para restaurar la grandeza de la ciudad, tras el declive que se vivía.

Entre sus grandes logros está el haber removido de su sitio original a la Escalinata de los Jeroglíficos para reubicarla en el lugar donde ahora la conocemos. Además, ordenó aumentarle el doble de su tamaño y agregar cinco estatuas de tamaño natural. En el tope de la escalinata, coronándola, se encontraba el extraordinario Templo 26, desafortunadamente ahora derrumbado. 

El gobernante murió en el año 761 d.C., apenas un año después de haber consagrado y montado la Estela N, con su imagen, en los primeros escalones del imponente Templo 11. 

Esta estela, totalmente viva y dinámica, merced a su sofisticado relieve en tres dimensiones, es quizá una de las piezas más bellas del arte escultórico de Copán.

Altar Q

El 5 de septiembre del año 426 d.C., un gran guerrero llamado K´u k´ Mo´Ajaw, proveniente de la ciudad maya de Caracol, en el ahora país de Belice, fue ungido gobernante de una tierra ajena y lejana, en una ceremonia que bien podría haber ocurrido en la poderosa Teotihuacán en el México Central.

Tres días después, el nuevo gobernante de Ox Witik cambió su nombre a K´inich Yax K´u´k Mo´ e inició un largo viaje de 152 días que lo llevaría a él y a su comitiva a la nueva posesión, y al comienzo de una dinastía que abarcaría en el futuro a 16 gobernantes más.

Todo esto lo sabemos porque esta historia, incluyendo referencias a gobernantes de otras ciudades investidos en la misma ceremonia, se encuentra escrita en la parte superior del famoso Altar Q.

Esta mesa cuadrada es quizá el documento en piedra más importante de Copán. No solo narra la llegada del fundador del período maya a la ciudad, sino que además nos muestra, en sus cuatro lados, los retratos de los siguientes 15 mandatarios que le siguieron. Son estos dieciséis personajes los que gobernaron la artística Copán en un lapso de tiempo de casi 400 años, un intervalo que ahora se denomina El Período Clásico de Copán.

El monumento fue ordenado por el decimosexto gobernante, Yax Pasaj, en el año 776 d.C. para confirmar su derecho al trono por linaje real.

En la fotografía, Yax Pasaj está ubicado al lado derecho con su nombre y fecha de ascenso al poder, y mira de frente al fundador de la dinastía mientras recibe de él lo que podría considerarse un bastón de mando.

El Último Retrato

Para muchos investigadores, él nunca llegó a ser un verdadero gobernante. Para otros, sí.

Pero dos cosas sí son aceptadas por todos los estudiosos. Primero, es cierto que cuando ascendió al poder, el 6 de febrero del año 822 d.C., Ukit Took´ fue el decimoséptimo gobernante de una Copán que ya no era la otrora más poderosa ciudad al sur de la cultura maya.

La decadencia de Copán era obvia. Latente. La ciudad maya había sobrepasado hacía mucho tiempo su capacidad de auto sostenerse e importaba comida de otras regiones.

La sobrepoblación, necesitada de leña y madera, había acabado con los árboles de todo el valle y hasta de los picos más altos de las colinas cercanas. La deforestación y subsiguiente erosión de los suelos incrementó la hambruna y acentuó las enfermedades.
Como es de esperar, esto afectó el poder de los gobernantes que lo permitieron.
Para cuando Ukit Took´ subió al poder, el sistema político se había resquebrajado, debilitado, hundido. Y el pueblo se había reducido a una fracción de sus mejores momentos.

Lo segundo es mucho más triste.
El gobernante trató de recuperar su gloria y poder ordenando hacer un altar de piedra, simulando el famoso Altar Q, en donde apareciera él, en el lado izquierdo, compartiendo el bastón de mando junto a su predecesor, el decimosexto, en el lado derecho.

Desafortunadamente nunca logró terminar el altar. Solo el lado sur del bloque rectangular fue tallado y por eso sabemos la fecha de ascenso del gobernante al poder. Y hasta el día de hoy, este altar a medias es reconocido como el último monumento de Copán que se construyó.

El Altar L.
¿Triste? Sí, porque como sostienen los investigadores es una desconsolada ironía que la ciudad más artística de toda la antigua cultura maya, y que sobresalió por su talla en piedra, haya finalizado así.
Con una obra pequeña e inconclusa.

El Gobernante Barbado

Las sombras caen sobre la cara oeste de la Estela C, la cual nos muestra el retrato barbado del decimotercer gobernante de Copán.

¿Por qué con barba?

La imagen simboliza a un hombre viejo al final de sus días, al igual que el sol que comienza joven en el este y termina el día, agotado, en el oeste. De hecho, en el lado este de la estela, aparece el mismo rey con un rostro más joven.

La estela fue el primer monumento ordenado por Waxaklajuun Ub´aah K´awiil, decimotercer gobernante y tiene como fecha el 5 de diciembre del 711 d.C.

Tal vez el nombre propio del gobernante sea muy difícil de recordar, no así el nombre popular con el cual fue bautizado por los primeros investigadores: 18 Conejo.